Todo movimiento se hace de dentro hacia fuera. Primero me escucho y luego me muevo, paso a la acción… Si no nos escuchamos antes de pasar a la acción nos podemos encontrar en situaciones que en realidad no queremos, no buscamos, nos alejan de nosotros mismos y de los demás; hemos actuado de forma desconectada, o bien nos quedamos directamente en la inacción.

En Gestalt se habla de ciclo de necesidades, o contacto – retirada. Por su parte Wilhelm Reich hablaba de impulso tierno y de  impulso agresivo, los dos subimpulsos del impulso unitario de vida que nos permiten primero escucharnos y luego pasar a la acción.

Lo que nos impide escucharnos y pasar a una acción conectada o esencial, por lo general tiene que ver con nuestras creencias y juicios, a menudo inconscientes. Así a lo mejor tengo ganas de pintar, o de escribir, o de cantar, pero me digo que nunca seré bueno en cosas artísticas. A veces estos mensajes no son conscientes, pero el resultado es el mismo, frenan el movimiento. En lugar de pintar, que es lo que me apetece en verdad, acabo hablando de fútbol, aunque no me interese en absoluto el fútbol (al menos es menos arriesgado), o acabo fumando un cigarro, o encerrado en mis rutinas, o en cualquier otra cosa, menos hacer lo que en realidad quiero hacer. Ahí hemos substituido una necesidad genuina, por una neurótica.

Estar en la vida en contacto conmigo mismo es la puerta a realizar necesidades genuinas, que brotan del ser, que me acercan a mí mismo, a la vivencia de expresar lo que soy y lo que quiero, a mi lugar en la vida, a estar posicionado y ser COHERENTE conmigo mismo. Y por tanto a estar en armonía con los demás, a poder dar lo mejor de mí mismo, a darme al otro de verdad.

Una gran ayuda para ello, pasa por estar en contacto con la RESPIRACIÓN y el CUERPO, que nos CONECTAN con nosotros mismos, con el ser, y por ende con lo que realmente necesitamos, que nos acerca a estar en nuestro lugar en la vida. El contacto con la respiración y el cuerpo lo podemos trabajar desde la meditación, sea sentados o estando atentos en la cotidianidad, o con cualquier  disciplina corporal, bioenergética, propuestas más expresivas… Vale la pena arriesgar a ser uno mismo, y tomar los caminos que nacen de nuestro ser.

Necesidades, respiración y cuerpo
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